Así resuelve el Apra. ¿Qué les parece?

Se pelean por ser candidatos y no les importa si lo hacen con documentos firmes o bambas
JAVIER MEDINA
En la entrevista efectuada a Luis Huerto Milla, publicada ayer en nuestro medio (de la que falta una segunda parte sobre el tema Purús), el defenestrado candidato aprista reconoce que no impedir, con una tacha, la inscripción de una lista a todas luces fraudulenta, es convertirse de alguna manera en cómplice del fraude. Pero así ya lo decidieron, aún cuando de todas maneras cumplirán con formalizar una denuncia penal, presentando básicamente estos documentos que publicamos hoy.
El primero, la resolución del Tribunal Electoral Regional del APRA emitida al día siguiente de sus elecciones internas, dando cuenta del triunfo de la lista 4, que encabezaba Huerto Milla. Según éste, incluso en ese documento no es real el cómputo, porque asegura haber logrado el 73% de los votos. Pero eso es solo un lunar más del otorongo.
El otro documento es un acta firmada por solo tres de los miembros del Tribunal Electoral Regional, fechada el 18 de enero, cambiando totalmente lo suscrito en la resolución anterior y que es el que configura un delito de falsificación de documentos, falsedad genérica, contra la ley de partidos políticos y una serie de transgresiones más.
Este es el documento aceptado como válido por el Jurado Electoral Especial de Coronel Portillo para admitir la inscripción de la lista que primero encabezaba Nilo Lozano y después José Macedo, otra irregularidad permitida por el tribunal electoral, encargado de administrar justicia electoral en Ucayali y garantizar confianza entre los ciudadanos de que el 10 de abril tendrán un accionar honesto, transparente, justo, equitativo y legal, no permitiendo que le metan bajo la puerta documentos adulterados.
Se sigue hablando de que el cambio de candidatos es un asunto interno, decidido por el Tribunal Electoral Nacional del APRA. Pero hay una ley de partidos que, como toda norma, la debemos cumplir todos.
Ese tribunal está compuesto por los mismos miembros que, ante tachas previas, dieron pase a Lozano y a Huerto para enfrentarse en las urnas. Después de la hora nona, se dan cuenta que ya no vale la postulación de uno de ellos, quien justamente ganó en las ánforas y lo sacan de carrera. Esa irregular determinación facilitó que después se cometa un delito y, por tanto, tendrían que estar incluidos en la acusación por el fraude consumado.
Sin embargo, el Tribunal Electoral Nacional del APRA todavía tiene escapatoria. Ellos anularon la elección de Huerto, pero no dijeron que perdió en las urnas. Ellos no dispusieron que se haga un acta con resultados falsos ni que inscriban candidatos en ubicaciones diferentes.
Por tanto, no tienen por qué ser responsables del acto ilícito del Tribunal Electoral Regional ni la falta de observación de esos errores que tuvieron los beneficiarios Lozano, Macedo y Gutiérrez, ni de la ineptitud del JEE al recibir sin cotejar cualquier papel que le presentan, pese a que era notoriamente público lo que había ocurrido en las elecciones apristas.
Si el Tribunal Electoral Nacional del PAP lo ve de esa manera, tendría que comunicar al Jurado Nacional de Elecciones que en Ucayali se ha cometido un fraude, que la institución partidaria no se hace cómplice y, por tanto, retira la inscripción.
Se quedarían sin postulantes en esta región, pero con las manos limpias. ¿Lo harán? Esta es el APRA y estos son sus propios documentos con los que se pueden manchar o redimir.
Y esto no es solo un tema de apristas. Es un tema de moralidad que alcanza a todos los ciudadanos que queremos tener al frente una relación de candidatos dignos, entre los que podamos escoger por sus ideas, su trayectoria y su voluntad de trabajar por las necesidades de Ucayali, no por la de creerse más vivos que el vivo.
En este momento puede parecer solo un lío de papeles entre compañeros. Pero si pasa esta inmoralidad y llega al 10 de abril o más, hay vidas que pueden arriesgarse. Por menos ya se han visto reacciones violentas en procesos electorales cuando no son claros. Y que todo sea claro, es responsabilidad de las autoridades electorales.
Y pensar que los afanosos por candidatear no necesitaban falsificar nada, porque lo que les pidieron fue el acta de elecciones internas, no que en ellas se indicara que habían ganado. Si presentaban la resolución nacional descartando a su rival –al margen que en Lima tuvieran razón o no- ya era suficiente para explicar que solo quedaban ellos para ir como representantes partidarios, ganadores en mesa, sin infringir normas. Pero no solo cometieron un error punible, sino que la ambición les hizo actuar, actuaron como unos tontos. Ucayali no quiere tontos en el congreso. No los necesita.

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Escrito por el feb 23 2011. Archivado bajo Fe de letras. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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