Ímpetu
ÍMPETU, un poco de historia
El 28 de julio de 1969, sale a la palestra ÍMPETU, que se inicia imprimiéndose en la Imprenta Rodríguez, hasta el mes de abril de 1970, fecha en que empieza a gestionar su propia maquinaria. Pero, esto es capítulo aparte.
El nombre de IMPETU se comienza a gestar en el año de 1967, cuando se buscaba un nombre que simbolice el esfuerzo y el dinamismo que se requiere para llevar adelante un medio escrito. Eran momentos de soledad, cuando la energía encerrada en el mundo interior, mediante la fuerza de la vocación, quiere salir y manifestarse.
En una lectura, vimos: “el ímpetu de la acción, generó…” . La frase era impactante… y nos fuimos al diccionario Larousse: Viene del latín ímpetus… “acción de ir hacia algo”… “gran intensidad o fuerza de un movimiento: “el ímpetu de las olas”… “energía y eficacia con que se realiza algo”.
Nos faltó gritar ¡Eureka!, pues era el nombre preciso que buscábamos y que interpretaba nuestro temperamento. En el año de 1968, es cuando se comienza a utilizar el nombre de ÍMPETU como la empresa de Promociones Publicitarias y Periodísticas, productora en las emisoras Telesar y Sideral, de los Programas “Cosas de la Vida Diaria” y “Así Vive Pucallpa”, que tenía en la conducción a Fernando Sánchez Vela, Marco Antonio Vásquez y Mauro García Pastor.
Con el primero de los programas, llegamos hasta mediados del año 1969 en que se lanza, por primera vez, la edición escrita que se imprimió en los talleres de la Imprenta y Librería Rodríguez.
La dirección del diario la tenía Fernando Sánchez Vela y la jefatura de redacción la tuvo Marco Antonio Vásquez, hasta que éste último viajara a Iquitos.
Desde esa fecha, 28 de Julio de 1969, hasta el mes de abril de 1970, el periódico salió en forma bisemanal, en los mismos talleres de Rodríguez.
En el mes de mayo del mismo año, en los instantes del terremoto de Áncash del día 31, se estaban embarcando en Lima las primeras maquinarias, para instalar los talleres propios de este diario.
El 16 de Junio de 1970 se iniciaron las ediciones en maquinaria propia, mediante un empréstito mancomunado que se hiciera en la Cooperativa Jesús Nazareno. Todas las ediciones se hacían en el sistema tipográfico, es decir, se armaban las páginas letra por letra, mediante el concurso de señoritas que se denominaban “cajistas”, porque las letras se encontraban en cajas donde se distribuían en forma alfabética.
Las páginas las hacía un “armador”, guiándose de los bocetos que le hacían llegar el director o el jefe de redacción.
Así se trabajó hasta el mes de junio de 1974, fecha en que se trajo, por primera vez, un Linotypo marca Mergenthaler de fabricación americana, que servía para la elaboración de las letras en línea, es decir, que esta máquina tenía un crisol donde se derretía el plomo y luego las fundía en lingotes o regletas sólidas que servía para armar con mayor rapidez el periódico.
Un año antes, en mayo de 1973, se trajo como un adelanto experimental una máquina offset, marca “Rex Rotary”, tamaño oficio, en donde se imprimiera, por primera vez también, el libro “Malas Maneras” de Jorge Nájar Kokally.
En esa fecha se había traído otra máquina impresora automática, marca Heilderberg, alemana, mediante un empréstito al Banco Industrial y los talleres de IMPETU empezaron a crecer y se instaló una parte de ella en el jirón Tarapacá, casa de César Cruz, donde ahora funciona la empresa importadora “New York”, con un nuevo edificio.
En 1980, se inician los trámites para la más grande inversión que se hiciera hasta la fecha, en lo que se refiere a talleres de imprenta. Mediante un préstamo de US$ 200,000 al Banco Industrial, cuyo gerente era Guido Sánchez Farfán y al Banco Amazónico, que jefaturaba Weyder Gómez Flores.
Con ese aporte, se importaron, en forma directa, de Japón y Alemania, todo un complejo industrial con tecnología de punta mediante el sistema offset: Máquinas impresoras, quemadoras de placas, Sistema de fotomecánica, composición IBM, que llegaron en 1981. La inauguración se hizo en el mes de Abril del mismo año, en una ceremonia especial, con la presencia de empresarios y autoridades y del Obispo de Pucallpa, monseñor Gustavo Prevost, que tuvo a su cargo la ceremonia de bendición.
Lamentablemente, dos años después, la mayor inversión y el más grande esfuerzo editorial en la Amazonía Peruana, se terminaron en cenizas en un siniestro incendio en el mes de noviembre de 1983.
Sin embargo, la empresa, IMPETU Editorial siguió en la brega, pasando por etapas de crisis que eran muy difíciles de sobrellevar, como la hiperinflación del 87 al 90, que tuvo su más alta tasa de injusticia gubernamental, cuando se expropiaron los certificados bancarios en moneda extranjera, que tuvo un efecto devastador para muchas empresas, incluyendo a la nuestra.
Pero como todo cambia, pero no desaparece, sino se transforma, IMPETU prosigue su idealista trabajo y posiblemente, siga siendo la empresa que prosiga marcando el rumbo en las inversiones y en la tecnología del sector editorial.
En la actualidad tiene una Planta Moderna con una Rotativa Harris V25, de seis unidades, con una capacidad de impresión de 25 mil periódicos por hora, con la implementación que tiene que contar todo rotativo que se precie de moderno.
Fragmento del libro A mi Manera de Fernando Sánchez Vela (1939- 2010).






