Colectividad nikkei de Ucayali recuerda la tragedia atómica de Japón

La directiva de la Asociación Cultural Peruana Japonesa (APJ) de Ucayali, en coordinación con el área de idioma japonés y el grupo de jóvenes de la APJ, cumpliendo con su plan de actividades del año realizó ayer viernes 17 una ceremonia en memoria a la tragedia atómica de Hiroshima y Nagasaki.

María José Sasagawa, presidente de la APJ agradeció la participación en la ceremonia a toda la colectividad Nikkei de la región Ucayali, actividad que se realizó en el auditorio de la biblioteca Municipal de Coronel Portillo.

Hace 67 años, un seis de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana la bomba Little Boy lanzada por el bombardero B-29 Enola Gay estalló a una altura de 580 metros sobre el centro de Hiroshima y mató al instante a unas 70 mil personas.

La onda expansiva, a unos seis mil grados de temperatura, no dejó un edificio en pie y carbonizó los árboles a 120 kilómetros de distancia. Varios minutos después el hongo atómico se elevó a unos 13 kilómetros de altura y expandió una lluvia radiactiva que condenó a muerte a las miles de personas que habían escapado del calor y las radiaciones.

Dos horas después habían muerto 120 mil personas y 70 mil habían resultado gravemente heridas.

El 80 por ciento de la ciudad había desaparecido.
Tres días más tarde, Estados Unidos lanzó la segunda bomba atómica, Fat Man, sobre Nagasaki.

El Gobierno municipal de la ciudad estimó que más de 70 mil muertes ocurrieron.

Japón se rindió a los Aliados el 14 de agosto, aceptando los términos de la Declaración de Potsdan incondicional y trayendo paz al frente Pacífico.

En su discurso a los japoneses, el emperador Hirohito llamó a la «paz y bienestar de los súbditos imperiales, compartiendo la felicidad y prosperidad entre decenas de miles de naciones.

Al recordar y rendir homenaje a las víctimas de la bomba atómica es sumamente importante resaltar la recuperación de Hiroshima, tanto en el aspecto humano, de infraestructura, y económica.

Hiroshima cuenta con dos lugares clasificados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad: el Santuario Itsukushima en la isla de Miyajima y el Memorial de la Paz de Hiroshima.

La victoria en Japón, o el Día V-J, efectivamente marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que más de 300 mil soldados norteamericanos entregaron sus vidas.

También murieron en campos de concentración seis millones de judíos y 20 millones de soviéticos perdieron la vida.

TONY REÁTEGUI
tonyreategui@diarioimpetu.com

Escrito por el ago 18 2012. Archivado bajo Mundo. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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