Madrugada de terror en Aguaytía
Un pavoroso incendio de regulares proporciones se desató en la segunda cuadra del jirón Sargento Lores, en Aguaytía.
El siniestro afectó tres viviendas y redujo a cenizas todo lo que había en su interior. Dejó como saldo un trabajador edil herido, unas 50 personas afectadas y medio millón de soles en pérdidas materiales.
El incendio iniciado el parecer como consecuencia de un corto circuito en el interior del Spa Marlith rápidamente alcanzó a dos locales comerciales contiguos y el tercer piso de una casa colindante, cuyas paredes quedaron debilitadas por el intenso calor.
Los propietarios de las demás viviendas de la manzana vivieron momentos de angustia y desesperación porque no había forma cómo sofocar las lenguas de fuego que amenazaban con seguir extendiéndose, ya que la ciudad no cuenta con una compañía de bomberos.
Tras un arduo trabajo de dos horas el siniestro pudo ser controlado.
Después de unos minutos de iniciado el fuego, el Comité de Defensa Civil en coordinación con la Policía Nacional y el Serenazgo organizó a los vecinos para que carguen cilindros de agua en camionetas y motocarros desde el río Aguaytía, y con baldes trataron de sofocar el incendio.
También trabajaron codo a codo la Policía Nacional, efectivos de la Marina de Guerra del Perú y vecinos solidarios para ayudarse mutuamente en trasladar desde el río Negro formando filas humanas y en pasa mano. Con esta acción recién lograron controlar las llamas de fuego que alcanzaban hasta los siete metros de alto.
Hubo momentos que tuvieron que retroceder en su afán de apaciguar las llamas como cuando se escucharon explosiones, al parecer de balones de gas o algún líquido inflamable existentes en las casas y locales siniestrados.
Lamentablemente, hubo también personas de mal vivir que se aprovecharon de la desgracia ajena que en la desesperación de mucha gente de salvarguardar sus pertenencias confiaban en personas que huyeron del lugar con lo ajeno.
Después de dos horas de desigual lucha contra el fuego fue posible apagar en forma definitiva el fuego que ya había acabado con el restaurante El Pejecito y la botica Silverio, además del tercer piso de una vivienda, cuyas paredes están por desplomarse.
Un trabajador de la municipalidad en su afán de apoyar las tareas se resbaló y sufrió un accidente. La caída que le provocó heridas de consideración en el cuerpo. Por su gravedad tuvo que ser evacuado de emergencia al Hospital Regional de Pucallpa.
Entre los damnificados de este incendio están Eunicia Grández Panduro, en cuya propiedad funcionaba el centro de belleza en el primer piso y en el segundo piso tenía cuartos en alquiler.
Así también, Victor Ramírez Cruz dueño del restaurante El Pejecito, que estaba junto a la Botica Silverio de propiedad de Silverio Reyes Agreda, exjefe de la Red Salud Cuatro y Edwin Mora Ruíz Cárdenas, que perdió solo el tercer piso de su vivienda.
Los inquilinos que quedaron con sólo ropa encima, son en su mayoría funcionarios públicos quienes no tuvieron el tiempo de sacar todas su pertenencias y tuvieron que dormir en la calle cuidando las pocas pertenecías que pudieron recuperar.






